arrojopalabras

domingo, mayo 07, 2006

Ella y yo

....Ella tiene 50.. y yo 25.... ella es escritora... yo.. espero ser "algo".. "algún día"....ella tiene un marido y dos hijas.. yo... quiero tener un perro.. conocer a alguien... en el tiempo y en el espacio correcto... . y tal vez... tener hijos..... ella tiene cáncer... yo.. tuve una biopsia que.. salió muy bien.... pero.... como siempre hay un "Pero".......ella y yo....hemos sentido lo mismo... en algún minuto............................................mmmhh... la verdad.. podría sólo poner el link... que llevaría automáticamente a la entrevista... pero...... ESA NO ES LA IDEA....................................................ella es.......................................................................................................................................

PIA BARROS
De frente, sin miedo.
No le gusta el "llanterío" y le horroriza parecer lastimera. Cree, a brazo partido, que nadie tiene derecho de herir a quienes ama. O angustiarlos. Por eso, sin una lágrima y en completo silencio, desde hace un año esta escritora feminista le da guerra a un cáncer pertinaz. Como siempre, frontal e irónica, Pía Barros explica el por qué
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AUNQUE PAREZCA INCREIBLE, la escritora Pía Barros (50) reza a Dios todas las noches y hace un recuento de lo bueno y lo malo que hizo en el día. Como sufre de insomnio, la lista puede tomar su tiempo.
Otro de sus ritos es cocinar cada día para su familia, compuesta por su esposo durante 23 años, el poeta Jorge Montealegre y sus hijas Abril (21) y Miranda (17). Y tiene por costumbre hacer sopaipillas apenas se asoma una nube anunciando lluvia.
Le carga la "taquilla", dice. Así es que prefiere hacer vida social en su casa de La Rein, donde llegan todos sus amigos, a los que siempre guarda un "dulcecito" para que se sirvan. Como no es buena para los abrazos ni para las palabras empalagosas, ésa es su forma de hacer cariño. Tal como en el campo, de donde es oriunda.
Por eso, se carcajea cuando hace el recuento de lo que la gente piensa de ella. Que es ruda, lenguaraz, medio "talibana" en sus juicios, autora de cuentos "cochinos", reaccionaria y rebelde a una sociedad patriarcal.
Ella, en cambio, dice ser ultraconservadora. Su familia es lo primero. Después vienen los amigos, en particular sus "samurayas" o las compinches que conforman su círculo de hierro. A continuación, su trabajo. Este año cumple tres décadas dictando talleres literarios, reconocidos como un semillero de notables plumas nacionales.
Y, fuera de ese orden, muy íntimamente, permanece la literatura, que le ha permitido editar siete libros, como El tono menor del deseo (1991) o Los que sobran (2002). Con voz ronca de fumadora irredenta, entre risas y comentarios divertidos, la escritora explica que el orden en su lista de prioridades no es azaroso.
Hace un año, inmersa en las usuales invitaciones de universidades norteamericanas para dictar sus talleres, a lo que suma cinco cursos anuales que ofrece en Chile, Pía Barros comenzó a sentirse cansada. Al principio no le pareció algo extraño, considerando su hiperkinesia natural y sus dos años sin vacaciones. Pero aparecieron molestias físicas inusuales.
Como le revientan la conmiseración de otros, tomó medidas radicales y se guardó los detalles de un diagnóstico que señalaba un cáncer ginecológico severo. A un año de entonces, con tumores inexplicablemente disminuidos, la escritora lenguaraz y "talibana" por convicción, que habla de amor, fragilidad, de amigos que son hermanos, literatura y miedo a la muerte. Analiza, con cómo es mirarse al espejo, de frente, a la hora de los quibos.

\ NUNCA ES TRISTE LA VERDAD
-Usted suele cuestionar todo ¿qué tipo de preguntas se hace hoy?
-Me hice muchas el año pasado y conseguí respuestas bastante claras sobre cuáles son mis prioridades. Sigo, pensando como siempre y además me caigo mejor que antes.
-¿Antes de qué?
-Antes de tener cáncer. Empecé a verme y descubrí que no he hecho lo incorrecto, que mi comportamiento ha sido ético, que no he buscado justificaciones a las cosas, ni me he escondido de otros. Que he dado la cara. Tengo 50 años y siempre pensé que cuando cumpliera-que nunca iba a tener porque pensaba morirme a los 30-, iba a mirarme al espejo y tendría que escupirme, por hacer actuado mal. Pero hoy creo que no he hecho cosas por las cuales tenga que escupirme, lo que me parece maravilloso. Hasta aquí, no sé mañana. No me interesa juzgar a los demás tampoco, trato de ser coherente y eso , a veces, cuesta harto.
-¿Cómo supo que estaba enferma?
-Tuve un período muy duro el año pasado. Estuve triste por distintas razones. Entremedio, estaba muy decaída. Cuando llevaba 18 días, sangrando fui a un ginecólogo de emergencia que me dio una pastilla para detener el sangrado, porque tenía que ir a Estados Unidos a hacer clases. Después fui a otro doctor que me explicó que nadie en etapa climatérica podía embarazarse, así es que debía tratrse de un mioma. Igual me fui y trabajé como una bestia durante mes y medio. Volví y estuve dos semanas en Chile y después me tuve que ir a Paraguay a dar otro taller y así estuve seis meses yendo de un lado para el otro. Y en agosto, volví a sangrar y me hicieron un examen. Al día siguiente, me hospitalicé de emergencia y mi ginecólogo me operó en la Pintana, porque allá estaba de turno. Y me sacaron el tumor. No conté mucho de qué se trataba, porque no me gusta preocupar a la gente, ni que me digan pobrecita ni nada.
-Pero su marido sabía.
-No, fui con una amiga. Llamé a mi marido, que estaba en una reunión en Valparaíso y le dije "Jorge ¿sabes? no voy a llegar a dormir" ¿¿cómo?? me dijo. "Me están sacando una cosita aquí y vuelvo mañana le contesté. Y volví caminando al día siguiente, como si nada. Y seguí haciendo todo lo que tenía que hacer. Después de eso, me saqué el útero, porque podía darme más cáncer.
-¿Por qué no le contó a su familia?
-He acompañado a mucha gente que ha muerto de cáncer, desde mi madre, un crítico literario que quise mucho, una amiga hace un par de años, y a otra que era analfabeta y a quien le ayudé a escribir cartas para sus hijos. Y sé que todo el mundo trata a los enfermos como pobrecitos y les ocultan huevás. Yo soy muy frontal y me parecía que si te estás, muriendo debes decidir qué quieres hacer. Como decía Serrat, "nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio". Me carga el adorno y el eufemismo típico chileno. Entonces, frente a esto, decidí evitarle todo tipo de sufrimiento a la gente que me ama, hasta que no quedara otra. Esa era mi intención original. Cuando me sacaron el útero tuve que decirle a JOrge que me iban a hospitalizar porque los exámenes estaban malos, pero lo hice a última hora. Me fui a la (clínica) Alemana, lo más rápidamente posible y al día subsiguiente estaba en mi casa. Me cargó además, porque no tengo un peso, tengo Fonasa y tampoco la cosa era quedarse ahí. También le prohibí a todos que fuera. Además, desde que supe que tenía cáncer, nunca me permití llorar.
-¿Nunca?
-No. Estoy convencida, por lo que he conversado con mis amigos siquiatras y doctores, de que esta enfermedad de por sufrimient. Y tienes que decidir si decides pelearla o hasta dónde están tus límites. Tengo muy claro hasta dónde. Y decidí que no podía darme el lujo del llanterío ni de la debilidad. Hubo momentos muy difíciles, pero mis amigas fueron un lujo, mi grupo de "samurayas" como las llama mi marido. Son a toda prueba, gente que te apoya, te conoce con todas tus debilidades y cabronerías. Sabían que yo quería proteger a Jorge y a mis hijas, e hicieron todo lo posible por ayudarme en eso. Fue el descueve el grupo más cercano, la Anamadre, la Marutxa, la Bruja, el Hervi, todos.
-¿Qué momento de fragilidad se permite?
-Mi marido tiene un hueco en el hombro en el que quepo exactamente. Y es fantástico. Ese es mi momento de tranquilidad, pero tampoco es para llorarle. No creo que las personas debamos cargar a otros con nuestras historias o nuestro fracasos. Puedo decirle que me siento mal, pero me parece pésimo porque él no puede hacer nada por mí. Nunca quise tener un padre, sino un compañero. Y lo he tenido, lo que es un privilegio. Puedo abrazar a mis hijas y decirles que las amo, es que duro para mí porque yo soy la chora y ellas me abrazan y me besan todos los días. Es un modo de devolverte fuerzas. Pero ¡no soporto! la autoconmiseración. Cuando empiezo a ponerme así ¡me da una rabia conmigo misma que termino indignada! Me gusta resolver, intentar cambiar lo que puedo. Hace años que me hago una pregunta: No es por qué a mí sino que para qué me ocurre esto. Qué es lo que tengo que aprender.
-¿Y qué ha aprendido?
-Que soy muy precaria en muchas cosas y que, obviamente, somatizo muchas cosas. Pero no me avergüenza tanto. Ahora sí, pido ayuda con más facilidad, antes nunca. Ahora puedo decir, "sí me haces falta, quiero verte" - y además me sale bien, no he tenido que reptar por el suelo haciendo una escena. Tampoco espero más. Es que el valor de la amistad es una huevada tan rica.... el segundo para el café, para reírte un rato y ver pasar una hormiga con alguien. La vida no es una cosa terrible, es tan de detalles también. Es muy lindo.
-Hablando de su trabajo, ¿se considera una escritora reconocida en Chile?
-Cuando tenía 15 años, quería ser famosa, tener una casa en la playa con perro incluido como aparecía en las películas sobre la vida de los escritores. En este país hay muchos y muchas buenas escritoras y yo he tenido más difusión que la mayoría y eso ha sido un privilegio . Pertenezco al grupo más rasca de la generación de los 80, del colectivo de escritores jóvenes, de lo cual me siento orgullosa. Para nosotros, escribir no es más importante que hacer sillas o amasar el pan. Era diferente no más. Yo me subo por el chorro y soy súper egocéntrica en lo del taller. Pero, en cuanto a la escritura, puedo decir que he publicado siete libros, mejores o peores, que siempre han sido lo mejor que pude hacer. Trabajé al máximo en cada uno de ellos, tienen defectos que reconozco y conocía antes de publicarlos, porque siempre publico insegura. Los hice, con la mayor de las honestidades, con mi mejor esfuerzo literario. Y si no me dio para más, esas son todas mis capacidades. Eso es todo lo que tengo.

\MADRE MILITANTE

-¿Ha sentido miedo?

Honestamente, no. Sentí mucha tristeza de dejar las cosas antes de tiempo, sentí que me faltaba mucho por hacer. Al mismo tiempo, me di cuenta que la vida es un privilegio, lo aprendí ya en la dictadura, que no era un derecho, sino un privilegio. Haber sido leída, era un privilegio; que alguno de mis cuentos estuvieran traducidos a muchas lenguas, también. El poder contestar cuando mis hijas me preguntaran "qué hiciste durante la dictadura" y decirles que hice mucho más de lo que me correspondía. Sentir que yo "era en otros", que había gente que me amaba profundamente. Y no solamente en lo inmediato, en la familia nuclea, sino que mis amigos sentían mi carencia y tenían miedo de mi ausencia. Me dolió frustrar a alguien. Nunca le he tendio miedo a la muerte, si al dolor o al sufrimiento. Aunque aguanto mucho dolor físico y me niego a tomar los calmantes. Los doctores me andan persiguiendo para que me los tome. Miedo a morir no tengo. Si a dejar a mis hijas, a que les falte algo, a no poder trabajar para darles una educación, para pagar su universidad. Son miedo concretos y cotidianos.

-¿Cómo son sus hijas?

-La Abril es voladísima, muy cabra chica está constantemente recuperando a la niña que hay en ella, lo que me parece genial, ojalá yo hubiera podido ser así. Tiene una lucidez muy grande, que me sobrecoge. ES muy intensa y creativa. EStudia arte en la universidad y anda tiñendo sus telas, porque quiere ser artista textil. Por ende tengo que pensar que voy a tener que alimentarla hasta que tenga 90 años. MIrando egresa este año del colegio y es la más parecida a mí. Es una peleadora conflictiva por convicción y doctrina, todo lo cuestiona y el sentido de justicia es lo más importante para ella, le importa mucho la verdad, hacer lo correcto, la ética. También juega fútbol y es seleccionada.

-¿Cómo las crío?

-Muchas veces nos cuestionamos con mi pareja, cómo criarlas. Y elegimos la manera más dífícil, educarlas para la libertad. Eso significa que, cada vez que tomas una decisión -hasta comprar esta marca de azúcar u otra-, tienes que hacerlo con conciencia. Y es agotador, porque tienes que estar siempre pensando qué es lo correcto qué es lo ético.

-¿Y cómo resultó el sistema de crianza?

-Conflictivo, pero más pleno. Era más fácil cuando a uno le daban un coscacho.

-¿Lo ha hecho bien como mamá?

-No he sido buena mamá. Creo que he sido un muy buen padre. Hace muchos años con Jorge, vimos a nuestras hijas jugar al papá y a la mamá. Y la mamá se puso un impermeable, un sombrero, agarró un maletín y dijo: "adiós amor" y se fue, y el papá se quedó trabajando enel computador. Durante años nuestra vida fue así, viajo mucho, doy clases fuera, hago giras. En los últimos años he decidido no estar nunca más de un mes fuera de casa. Y cuando estoy, soy una madre controladora espantosa. Mis hijas salen de carrete y yo no me acuesto hasta que vuelven, por eso tienen que ser súper responsables de donde van y con quién. Soy muy madre judía para eso. Estoy preocupada de todas sus cosas, hasta de sus calzaones, pero no me resulta mucho porque no me pescan. Además, tienen su privacidad muy delimitada, no es raro que me digan "no es de tu incumbencia".

-En su propia casa ha librado muchas reivindicativas.

Sí, pero es interesante. Siempre he pensado que la transgresión, bien hecha, articulada, con inteligencia, es muy importante, porque es un modo de crecimiento. Mis hijas me transgredieron a mí y me parece fantástico. Considero que pueden ser maestras de sí mismas, no tienen que estar dependiendo de lo que digan otros.

-¿Son feministas también?

-Hay pocas jóvenes hoy que no lo sean. Pueden ser menos ideologizadas, porque tienen derechos que para mi generación implicó un largo proceso de adquisición. A mis hijas, por ejemplo, no se les ocurriría que venga su padre y las interrogue sobre lo que hacen o no hacen. Lo mandarían a la mierda. Y me parece bien, no sólo porque sea varón o porque sea su padre, sino porque nadie tiene derecho a hacer eso. Es distinto a lo que ocurrió en mi generación, a uno no le hablaban, le pegaban un cachuchazo. Yo dije que iba a ser feminista, pensando en una cosa imposible, hasta que en Chile todos los hijos fueran iguales ante la ley y que ese día yo podía morir tranquila. Hace cinco años, cuando la Alvear consiguió promulgar esa ley, lloré de alegría. Me pareció tan importante que todos los niños pudieran salir en la foto. Pero quedan más cosas: la equidad en el empleo, la ley de isapres que me parece una ley contra las mujeres, el acoso sexual, la pésima distribución de los ingresos, la constante feminización de la pobreza en el mundo....

\SERE FELIZ

-¿Cómo se siente hoy?

-Hace un mes fui a un scáner sabiendo que tenía tumores en el pulmón. Me había leído todo sobre propensión y la multiplicación, cuando deriva de la parte de abajo a la parte de arriba y cómo hasta aquí no más llegamos, a lo más seis meses como tasa de sobrevida. Fui sola al doctor, porque fui a darle una filípica sobre la decisión que había tomado de aquí para adelante. Que no me iba a hacer quimio así como así, que toda la información era conmigo, no con mis parientes, que yo era la paciente y que estaba lúcida y conocía mis derechos. Y el me dijo que el cáncer se había detenido. Y lloré.

-¿De alivio?

-Por la presión que había sostenido para que todo mi entorno no tuviera miedo. También podré terminar el manual que siempre he querido escribir sobre mis talleres literarios, que está pendiente, para que el resto pueda ocuparlo cuando quiera. También escribir porque. como la escritura es mucho desgarro para mí, durante este último año no he escrito nada.

-¿Cómo explica su mejora?

-Se me achicaron los tumores creo que por el extracto de veneno de escorpión azul que estoy tomando, que me lo mandan de La Habana. Tienes que enviar tu informe médico y te lo mandan. No se sabe muy bien cómo funciona pero, de momento, me está resultando.

-Pero sigue fumando.

-Tengo que dejar de fumar. Ahora, con mucho esfuerzo, fumo una cajetilla. Antes, dos y media.

-¿Cuáles son sus planes inmediatos?

-Ahora me voy de carrete con mis amigas a Buenos Aires, porque hace mucho que no tomo vacaciones. Pretendo caminar como huevona por todos los parques, mientras llueva, de preferencia. Todas las medias lunas que tienen que temblar porque me voy para allá. Me compraré algunos libros en la Feria del Libro, haremos puras cosas frívolas y estúpidas y seré muy feliz. Y volveré guatona para ponerme a dieta de vuelta.

-¿Y a largo plazo?

-En septiembre tengo que ir a Estados Unidos a hacer unos talleres, pero tiendo a advertir que, de momento, me encanta la idea pero que no cierren porque no sé si me voy a morir o no. Ásí otra persona puede hacerlo. De momento estoy bien y voy de todas maneras. Y si estuviera mal, me voy igual, porque no dejo nunca botado un compromiso.\\

Revista Mujer de LA TERCERA... domino 07/05/06




2 Comments:

  • At lun may 08, 10:24:00 p.m., Blogger Oscar Flores said…

    JEJEJE... qué chistoso... yo trabajé para la revista mujer (online... mujer.tercera.cl) el 2004. Tenía que leer y releer, diagramar, hacer galerías, adjuntar artículos, hacer las noticias a diario, etc, etc, etc...

     
  • At mar may 09, 06:41:00 a.m., Blogger la mina hueca y pesa' said…

    mmhh.. que "chistoso".. que le parezca chistoso.....mmmhh.. yo leía la revista en 2004.....pero...la de papel (es que...me gusta entintarme los dedos...mire qué tontera!)...mmmhh..sabe qué???... tengo un amigo que piensa que estoy enamoradora de usted... yo lo miro y pienso..."y éste...es tontito o qué"???!!!... y nada...me pregunto si quisiera..compartir un café conmigo... un día de éstos.....eso..cuídese...bye

     

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